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LAS GRIETAS

La aparición de grietas en la edificación es un síntoma de que algo sucede.

Debemos considerar las grietas como una alerta y un aviso ya que éstas son
la manifestación de algún efecto anómalo en un inmueble.

Existen muchos tipos de grietas; la aparición de estas en una nueva
edificación, puede deberse a pequeñas retracciones o dilataciones propias del
asentamiento de la nueva edificación, pero también puede ser la manifestación de que
algo no va bien.

Las grietas se pueden manifestar en techos, junto a ventanas o puertas, en
suelos, esquinas, etc. Todas ellas tienen una interpretación de su posible causa.
Pero debe ser un técnico y especialista en estas manifestaciones, quien dictamine la
gravedad o importancia de las mismas.

La mayoría de las grietas que se manifiestan en una edificación vienen
producidas por efectos diferenciales en el apoyo de la estructura sobre el terreno. No
olvidemos que el terreno es sobre el que se construye y soporta el edificio. Cualquier
alteración de éste repercute en la construcción que soporta.

¿Pero cuales son las principales causas que dan origen a las grietas en una
construcción?:
-Siempre se deben a alteración de su estructura; esta modificación en la
estructura, puede deberse a un cálculo erróneo, a una mala ejecución, alteraciones
climáticas, y en un 95 % de los casos, a una deficiencia del terreno subyacente,
importante.

¿Pero qué puede modificar este terreno?:
-Aparte de los cataclismos, que son efectos imprevisibles, existe un factor o
agente natural como es el “agua”.
El agua, subterránea tiene su origen principalmente en la lluvia. Ciertas épocas
del año, -otoño, invierno y primavera-, las constantes precipitaciones producen una
recarga de agua en el terreno. Y éste agua difícilmente se queda quieta, y lo mas
frecuente es que se empiecen a establecer una serie de circulaciones a través del
terreno más poroso y débil, es decir, normalmente menos cohesivo.
Esto significa que el agua está inmersa en el subsuelo y empapa el terreno
existente y su circulación se establece recorriendo dicho subsuelo a través de los
intersticios o fisuras, fallas, carstificaciones, que pueda contener el terreno.
Pero el agua es el mayor agente agresor de la naturaleza, y dependiendo de
muchos factores, el agua es capaz de transportar elementos disueltos o simplemente
transportar materia sólida . El simple hecho de empapar el terreno reblandece éste,
reduciendo su resistencia y capacidad portante; y éste es el problema de la mayoría
de las afecciones y lesiones de una edificación que se manifiesta a través de la
aparición de grietas.

Las deformaciones que puede soportar una estructura dependerán de muchos
factores: diseño, resistencia de materiales, y un largo etc.

Pero la naturaleza es tan poderosa que está por encima del poder humano.
La existencia de agua en el subsuelo, subyacente a una edificación, motiva también
degradación en materiales constructivos reblandeciéndolos, erosionándolos y otros
efectos mucho más graves cuando esta agua contiene elementos químicos en
disolución.

Es sumamente importante diagnosticar las grietas, que no siempre tienen que
ser síntomas de agresiones graves para un edificio, pero si aunamos la manifestación
de grietas y agua en el subsuelo, el resultado final podrá ser la ruina de una
construcción.

Continuamente en medios de comunicación conocemos noticias de derrumbes
o inhabitabilidad de inmuebles por causa de unas “humedades” o por la a parición
de grietas. El ser humano construye muchos edificios en terrenos propensos a sufrir
escorrentía de agua subterránea. El alto coste del suelo, nos ha llevado a implantar
edificios en éstas zonas y con el paso del tiempo, aún aplicando materiales resistentes
y estructuras supuestamente resistentes a ello, se producen verdaderas situaciones de
emergencia, que ninguna de ellas es reversible, y que para subsanarlas requieren de
actuaciones complejas, traumáticas y de elevado coste económico.

Todo ello es un efecto natural, y sus causas también naturales. El agua es un
elemento más de la naturaleza, y que en muchos proyectos no se ha contemplado con
la suficiente competencia la aplicación de sistemas o elementos que eviten el daño
que ésta produce.

El agua puede tener su origen en un principio natural como es la lluvia, pero
en cualquier Urbe puede haber otros orígenes que ocasionen la existencia de agua
en el subsuelo, como pueden ser, fugas de redes de abastecimiento o saneamiento,
vertidos, etc. Estos últimos, no pueden ser contemplados en los proyectos originales
de una edificación, y dan motivo a numerosas y graves lesiones en edificios dentro de
las ciudades.

Para la buena conservación de un inmueble, debemos prestar atención
a cualquier manifestación de humedades o grietas que con el tiempo se puedan
producir, y deberá ser un Técnico quien determine la gravedad de estas
manifestaciones.

Y deberemos tener en cuenta que para la conservación de nuestro edificio no
solo cuenta la cimentación, estructura, tabiquería, etc., sino que el subsuelo sobre el
que se asienta permanezca en un estado óptimo para poder soportar nuestro edificio.

Cualquier lesión que se manifieste en un inmueble y que tenga su causa
en alguno de los conceptos anteriores, deberá considerarse de suma gravedad, y
la Propiedad del inmueble deberá asesorarse a la mayor prontitud, porque cuanto

antes se pueda atajar la causa de estos daños, su repercusión será menor, podrá
llegar a ser subsanada, y los gastos que las actuaciones requeridas ocasiones, serán
menores.

El “Sistema Patentado Múlmico”, es hoy en día el sistema más eficaz tanto
para prevenir posibles alteraciones del suelo, como para tratar éste, en los casos que
pueda ser alterado por la existencia de agua subterránea.

El Sistema Múlmico no es invasivo, ni agresivo, es ecológico, y su implantación
es rápida y limpia. Su eficacia es incuestionable, y aplicable el la mayoría de los casos
que se plantean.

Con el Sistema Múlmico, al tratar el subsuelo, se consigue eliminar el agua
de exceso que exista en el mismo, por lo tanto un efecto estabilizador, se evita la
degradación de materiales, las filtraciones de agua al interior de los edificios, y en
general la existencia de humedades y sus consecuencias nocivas.

La Implantación del Sistema Múlmico proporcionará una medida preventiva
ante cualquier efecto desestabilizados del subsuelo por la existencia o aparición de
agua en el mismo.

Las actuaciones que hoy en día se llevan a cabo cuando en un inmueble se
manifiestan humedades, suelen ser actuaciones que tratan de ocultar los daños, o
intentar que penetre el agua. Pero esto no es la solución, ya que estos sistemas no
eliminan el agua; el Sistema Múlmico es el único sistema que verdaderamente elimina
el agua, y como consecuencia evita de raíz todas las lesiones que ésta produce.

Cuando existe agua en el subsuelo y ésta produce un desequilibrio en él, como
hemos dicho anteriormente, normalmente se producen grietas. En el mercado actual
las actuaciones correctoras para solventar estos casos consisten en inyecciones,
recalces, fortalecimiento de estructuras, etc. Pero igualmente, ninguna de éstas
actuaciones, salvo los drenajes, van directos a subsanar el origen del problema para
evitar que transcurrido un tiempo se vuelva a reproducir.

El Sistema Múlmico es el único sistema que por su efecto de drenaje consigue
erradicar el problema. Pero si lo comparamos con los drenajes convencionales, las
ventajas que el Sistema Múlmico ofrece son numerosas e incuestionables.

 

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